Cultural Tempestades


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Ofelia

Textos de las Obras


Estrenada en el año 1999 en el teatro Olimpia de Valencia

Última creación hasta el momento de Ricardo Frazer. Homenaje a Pablo Neruda con motivo del centenario de su nacimiento.
Teatro y magia basado en poemas de Neruda extraídos de su obra autobiográfica.


Desiderata. Anónimo
Para Que Tu Me Oigas. Pablo Neruda, del libro "20 poemas de amor y una canción desesperada".
Mujer Con Alcuza. Damaso Alonso
Llénate De Mí. Pablo Neruda, del libro "20 poemas de amor y una canción desesperada".
Muerte de Joaquín Murieta. Fragmento de la obra de teatro
Puedo Escribir Los Versos Mas Tristes Esta Noche. Pablo Neruda, del libro "20 poemas de amor y una canción desesperada".

DESIDERATA
Anda plácidamente entre el ruido y la prisa
y recuerda que paz puede haber en el silencio,
vive en buenos términos con todas las personas
todo lo que puedas sin rendirte
di tu verdad tranquila y claramente escucha a los demás
incluso, al aburrido y al ignorante ellos también tienen su historia
evita a las personas ruidosas y agresivas sin vejaciones de espíritu
sí te comparas con otros puedes volverte vanidoso y amargo
porque siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú
disfruta de tus logros así como de tus planes
mantén el interés en tu propia carrera aunque sea humilde
es una verdadera posesión en las cambiantes fortunas del tiempo
usa la precaución en tus negocios porque el mundo esta lleno de trampas
pero no por eso te niegues a la virtud que pueda existir
mucha gente lucha por altos ideales
y en todas partes la vida esta llena de heroísmo
se tu mismo y especialmente no finjas afectos
tampoco seas cínico respecto del amor
porque frente a toda aridez y desencanto
el amor es perenne como la hierba
recoge mansamente el consejo de los años
renunciando graciosamente a las cosas de juventud
nutre tu fuerza espiritual para que te proteja en la desgracia repentina
pero no te angusties con fantasías
muchos temores nacen de la fatiga y la soledad
junto con una sana disciplina se amable contigo mismo
tú eres una criatura del universo no menos que los árboles y las estrellas
tú tienes derecho a estar aquí
y te resulte evidente sin duda el universo se desenvuelve como debe
por lo tanto mantente en paz con dios de cualquier modo que lo concibas
y cuales quiera sean tus trabajos y aspiraciones
mantén en la ruidosa confusión paz con tu alma
con todas sus farsas y sueños rotos
este sigue siendo un mundo hermoso
ten cuidado
esfuérzate en ser feliz.

-Aquí Ricardo Frazer introduce un efecto haciendo la aparición de una paloma blanca.


PARA QUE TÚ ME OIGAS

Para que tú me oigas
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en la playa.
Collar, cascabel ebrio
para tus manos suaves como las uvas.
Y las miro lejanas mis palabras.
Más que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.
Ellas trepan así por las paredes húmedas.
Eres tú la culpable de este juego sangriento.
Ellas están huyendo de mi guarida oscura.
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.
Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,
y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.
Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
para que tú me oigas como quiero que me oigas.
El viento de la angustia aún las suele arrastrar.
Huracanes de sueño aún a veces las tumban.
Escuchas otras voces en mi voz dolorida.
Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.
Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme.
Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.
Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras.
Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.
Voy haciendo de todas un collar infinito
para tus blancas manos, suaves como las uvas.

-Diversos efectos con magia.



MUJER CON ALCUZA
Pero las lúgubres estaciones se alejaban,
y ella se asomaba frenética a las ventanillas,
gritando y retorciéndose, sólo
para ver alejarse en la infinita llanura
eso, una solitaria estación
un lugar
señalado en las tres dimensiones del gran espacio cósmico
por una cruz
bajo las estrellas.
Y por fin se ha dormido,
sí, ha dormitado en la sombra,
arrullada por un fondo de lejanas conversaciones,
por gritos ahogados y empañadas risas,
como de gentes que hablaran a través de mantas bien espesas,
sólo rasgadas de improviso
por lloros de niños que despiertan mojados a la medianoche,
o por cortantes chillidos de mozas a las que en los túneles les pellizcan las nalgas,
aún mareada por el humo del tabaco.
Y ha viajado noches y días,
sí, muchos días,
y muchas noches.
Siempre parando en estaciones diferentes,
siempre con un ansia turbia, de bajar ella también, de quedarse ella también
¡ay! para siempre partir de nuevo con el alma desgarrada,
para siempre dormitar de nuevo en trayectos inacabables,
No ha sabido como.
Su sueño era cada vez más profundo,
iban cesando,
casi habían cesado por fin los ruidos a su alrededor:
sólo alguna vez una risa como un puñal que brilla un instante en las sombras,
algún chillido como un limón agrio que pone amarilla un momento la noche.
Y luego nada
Sólo la velocidad,
sólo el traqueteo de maderas y hierros
del tren,
sólo el ruido del tren.
Y esta mujer se ha despertado en la noche
y estaba sola,
y a mirado a su alrededor,
y estaba sola,
y ha comenzado a correr por los pasillos del tren,
de un vagón a otro,
y estaba sola,
y ha buscado al revisor, a los mozos del tren,
a algún empleado, a algún mendigo que viajara oculto bajo un asiento
y estaba sola,
y a gritado en la oscuridad,
y estaba sola,
y ha preguntado
quién conducía,
quien movía aquel horrible tren.
Y no le ha contestado nadie,
porque estaba sola,
porque estaba sola.
Y ha seguido días y días,
loca, frenética,
en el enorme tren vacío,
donde no va nadie,
que no conduce nadie.
Y ésa es la terrible,
la estúpida fuerza sin pupilas,
que aún hace que esa mujer
avance y avance por la acera,
desgastando la suela de sus viejos zapatones,
desgastando las losas,
entre zanjas abiertas a un lado y otro,
entre caballones de tierra,
de dos metros de longitud
con este tamaño preciso
de nuestra ternura de cuerpos humanos.
Ah, por eso esa mujer avanza (en la mano, como el atributo de una semidiosa,
su alcuza)
abriendo con amor el aire, abriéndolo con delicadeza exquisita,
como si caminara surcando un trigal en granazón
sí, como si fuera surcando un mar de cruces, o un bosque de cruces, o un nebulosa de
cruces,
de cercanas cruces,
de cruces lejanas.
Ella,
en este crepúsculo que cada vez se ensombrece más,
se inclina,
va curvada como un signo de interrogación,
con la espina dorsal arqueada
sobre el suelo.
¿Es que se asoma por el marco de su propio cuerpo de madera,
como si se asomara por la ventanilla
de un tren,
al ver alejarse la estación anónima
en que se debía haber quedado?
¿Es que le pesan, es que le cuelgan del cerebro
sus recuerdos de tierra en Putrefacción,
y se le tensan tirantes cables invisibles
desde sus tumbas diseminadas?
¿0 es que, como esos almendros
que en el verano estuvieron cargados de demasiada fruta,
conserva aún en invierno el tierno vicio,
guarda aún el dulce álabe
de la cargazón y de la compañía,
en sus tristes ramas desnudas, donde ya ni se posan los pájaros?


LLÉNATE DE MÍ
Llénate de mí.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrifícame.
Pídeme. Recógeme, contiéneme, ocúltame.
Quiero ser de alguien, quiero ser tuyo, es tu hora.
Soy el que pasó saltando sobre las cosas,
el fugante, el doliente.
Pero siento tu hora,
la hora de que mi vida gotee sobre tu alma,
la hora de las ternuras que no derramé nunca,
la hora de los silencios que no tienen palabras,
tu hora, alba de sangre que me nutrió de angustias,
tu hora, medianoche que me fue solitaria.
Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.
Yo soy esto que gime, esto que arde, esto que sufre.
Yo soy esto que ataca, esto que aúlla, esto que canta.
No, no quiero ser esto.
Ayúdame a romper estas puertas inmensas.
Con tus hombros de seda destierra estas anclas.
Así crucificaron mí dolor una tarde.
Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.
Quiero no tener límites y alzarme hasta aquel astro.
Mi corazón no debe callar hoy o mañana.
Debe participar de lo que toca,
debe ser de metales, de raíces, de alas.
No puedo ser la piedra que se alza y que no vuelve,
no puedo ser la sombra que se deshace y pasa.
No, no puede ser, no puede ser, no puede ser.
Entonces gritaría, lloraría, gemiría.
No puede ser, no puede ser.
Quién iba a romper esta vibración de mis alas?
Quién iba a exterminarme? Qué designio, qué palabra?
No puede ser, no puede ser, no puede ser.
Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.
Porque tú eres mi ruta. Te forjé en lucha viva.
De mi pelea oscura contra mí mismo, fuiste.
Tienes de mí ese sello de avidez no saciada.
Desde que yo los miro tus ojos son más tristes.
Vamos juntos. Rompamos este camino juntos.
Será la ruta tuya. Pasa. Déjame irme.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrifícame.
Haz tambalear los cercos de mis últimos límites.
Y que yo pueda, al fin, correr en fuga loca,
inundando las tierras como un río terrible,
desatando estos nudos, ah Dios mío, estos nudos,
destrozando,
quemando,
arrasando
como una lava loca lo que existe,
correr fuera de mí mismo, perdidamente,
libre de mí, furiosamente libre.
Irme,
Dios mío,
irme!

- "Fuego y Rozas".

LAMENTO
Este es el final de la historia de un hombre encendido:
natural, valeroso,
su memoria es un hacha de guerra.
Es tiempo de abrir el reposo,
el sepulcro del claro bandido
y romper el olvido oxidado
que ahora lo entierra.
Tal vez no encontró su destino el soldado,
y lamento no haber conversado con él,
y con una botella de vino
haber esperado en la historia que pasara algún día
su gran regimiento.
Tal vez aquel hombre perdido en el viento
hubiera cambiado el camino.
La sangre caída
le puso en las manos un rayo violento,
más de cien años
y ya no podemos mover su destino:
así es que escuchemos sin él y sin vino
en esta hora quieta
la historia de mi compatriota,
el bandido honorable
don Joaquín Murieta.
Se fue besando la tierra
donde dormía su esposa:
desarmado lo mataron.
Llevaba sólo una rosa
para Teresa, la muerta.
Se multiplicó la flor
con sus heridas abiertas
y dejó llena de rosas
la tumba de su Teresa.
Con una rosa en la mano
ha muerto Joaquín Murieta.
Murió como muere un rayo
y cayó junto a su muerta.
Tanto miedo le tenían
que se acercaban apenas
y disparaban aún
al cadáver de Murieta.
Y cuando ya se atrevieron,
para que no resucite,
le cortaron la cabeza
al muerto, en el cementerio.
Le cortaron la cabeza.
Al guerrillero caído,
le cortaron la cabeza.
Cuando ya no respiraba,
le cortaron la cabeza.
Pero, ay, aquella tarde lo mataron:
fue a dejar flores a su esposa muerta,
y de pronto el heroico acorralado
vio que la vida le cerró la puerta.
De cada nicho un yanqui disparaba,
la sangre resbalaba por sus brazos
y cuando cien cobardes dispararon,
un valiente cayó con cien balazos.
Y cayó entre las tumbas desgranado
allí donde su amor asesinado,
su esposa lo llamaba todavía.
Tanto miedo le tenían
al bravo Joaquín Murieta,
que cuando murió el valiente
y no tenía defensa,
del miedo que le tenían,
le cortaron la cabeza.
Tanto miedo le tenían
que cuando murió el valiente
y no tenía defensa,
del miedo que le tenían,
le cortaron la cabeza.
Le cortaron la cabeza.
Le cortaron la cabeza.


PUEDO ESCRIBIR
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: Ya noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos."
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasta el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque este sea el último dolor que ella me causa,
y estos sean los últimos versos que yo le escribo.

-Resurrección de "Ofelia".

“OFELIA”
GUIA DIDÁCTICA


TEXTO EXPRESIONISTA DE DÁMASO ALONSO “MUJER CON ALCUZA”
EN NUESTRO LARGO RECORRIDO POR ESPAÑA HEMOS SUGERIDO A PROFESORES REALIZAR UN EJERCICIO ANTES DE VER EL ESPECTÁCULO
QUE A RESULTADO SER DE UN ÉXITO ASOMBROSO.

LA BUSQUEDA DEL TEXTO EN SÍ EN ESTE CASO ACONSEJAMOS ESTE DE “OFELIA”. LA PARTICIPACIÓN DE UNOS VOLUNTARIOS PARA RECITARLO O LEERLO PUBLICAMENTE A SUS COMPAÑEROS Y UN DEBATE POSTERIOR SOBRE LO QUE DÁMASO ALONSO QUERRÍA TRANSMITIRNOS CON ÉL.

¿QUE REPRESENTA PARA LOS LECTORES O SEA CADA UNO DE ELLOS LA MUJER CON ALCUZA?
SE PUEDE DIVIDIR EN GRUPOS
UNOS PUEDEN BUSCAR EN LA BIOGRAFÍA DE DÁMASO SI TUVO RELACIÓN CON ESTA MUJER O REPRESENTÓ PARTE DE SU HISTORIA.
OTROS TRABAJAR LA POESÍA DICIENDO DONDE PONDRÍAN EN UNA DRAMATIZACIÓN ÉNFASIS.
FACILITA LA IMAGINACIÓN DEL ALUMNADO
POTENCIA LA CAPACIDAD DE GENERAR IMÁGENES
SE IDENTIFICAN CON UN TEXTO
BUSQUEDA DE LA EMOCIÓN PERSONAL


DÁMASO ALONSO (1898-1990)
Nació en Madrid en 1.898. Estudió Derecho y Filosofía y Letras. Discípulo y colaborador de Menéndez Pidal, fue catedrático de las Universidades de Valencia y Madrid. Pertenece a la Real Academia Española, de la que fue director, y a la de la Historia. En 1.978 recibió el premio Cervantes.

Su primer libro, Poemas Puros: Poemillas de la Ciudad (1.921), se caracteriza por un tono cándido, limpio y emocionado. Hay en él influencias de Machado y de Juan Ramón Jiménez, junto a vetas neopopularistas.

En 1.944 escribe Hijos de la Ira, obra fundamental de la posguerra, en la que se destaca una poesía desarraigada. Sus poemas están escritos en versículos obsesivos y alucinantes que recuerdan el ritmo de los salmos bíblicos.

Cuestionario sobre el "Poema Mujer con Alcuza"
Estudia la simbología.
Con qué enfoques filosóficos se podría relacionar esta poesía.
¿A qué esta criticando D. Alonso con este poema?. Razona tu respuesta.

Realiza un breve estudio sobre el lenguaje que utiliza.

DESIDERATA
Anda plácidamente entre el ruido y la prisa
y recuerda que paz puede haber en el silencio,
vive en buenos términos con todas las personas
todo lo que puedas sin rendirte
di tu verdad tranquila y claramente escucha a los demás
incluso, al aburrido y al ignorante ellos también tienen su historia
evita a las personas ruidosas y agresivas sin vejaciones de espíritu
sí te comparas con otros puedes volverte vanidoso y amargo
porque siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú
disfruta de tus logros así como de tus planes
mantén el interés en tu propia carrera aunque sea humilde
es una verdadera posesión en las cambiantes fortunas del tiempo
usa la precaución en tus negocios porque el mundo esta lleno de trampas
pero no por eso te niegues a la virtud que pueda existir
mucha gente lucha por altos ideales
y en todas partes la vida esta llena de heroísmo
se tu mismo y especialmente no finjas afectos
tampoco seas cínico respecto del amor
porque frente a toda aridez y desencanto
el amor es perenne como la hierba
recoge mansamente el consejo de los años
renunciando graciosamente a las cosas de juventud
nutre tu fuerza espiritual para que te proteja en la desgracia repentina
pero no te angusties con fantasías
muchos temores nacen de la fatiga y la soledad
junto con una sana disciplina se amable contigo mismo
tú eres una criatura del universo no menos que los árboles y las estrellas
tú tienes derecho a estar aquí
y te resulte evidente sin duda el universo se desenvuelve como debe
por lo tanto mantente en paz con dios de cualquier modo que lo concibas
y cuales quiera sean tus trabajos y aspiraciones
mantén en la ruidosa confusión paz con tu alma
con todas sus farsas y sueños rotos
este sigue siendo un mundo hermoso
ten cuidado
esfuérzate en ser feliz.

-Aquí Ricardo Frazer introduce un efecto haciendo la aparición de una paloma blanca.


PARA QUE TÚ ME OIGAS

Para que tú me oigas
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en la playa.
Collar, cascabel ebrio
para tus manos suaves como las uvas.
Y las miro lejanas mis palabras.
Más que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.
Ellas trepan así por las paredes húmedas.
Eres tú la culpable de este juego sangriento.
Ellas están huyendo de mi guarida oscura.
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.
Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,
y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.
Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
para que tú me oigas como quiero que me oigas.
El viento de la angustia aún las suele arrastrar.
Huracanes de sueño aún a veces las tumban.
Escuchas otras voces en mi voz dolorida.
Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.
Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme.
Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.
Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras.
Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.
Voy haciendo de todas un collar infinito
para tus blancas manos, suaves como las uvas.

-Diversos efectos con magia.



MUJER CON ALCUZA
Pero las lúgubres estaciones se alejaban,
y ella se asomaba frenética a las ventanillas,
gritando y retorciéndose, sólo
para ver alejarse en la infinita llanura
eso, una solitaria estación
un lugar
señalado en las tres dimensiones del gran espacio cósmico
por una cruz
bajo las estrellas.
Y por fin se ha dormido,
sí, ha dormitado en la sombra,
arrullada por un fondo de lejanas conversaciones,
por gritos ahogados y empañadas risas,
como de gentes que hablaran a través de mantas bien espesas,
sólo rasgadas de improviso
por lloros de niños que despiertan mojados a la medianoche,
o por cortantes chillidos de mozas a las que en los túneles les pellizcan las nalgas,
aún mareada por el humo del tabaco.
Y ha viajado noches y días,
sí, muchos días,
y muchas noches.
Siempre parando en estaciones diferentes,
siempre con un ansia turbia, de bajar ella también, de quedarse ella también
¡ay! para siempre partir de nuevo con el alma desgarrada,
para siempre dormitar de nuevo en trayectos inacabables,
No ha sabido como.
Su sueño era cada vez más profundo,
iban cesando,
casi habían cesado por fin los ruidos a su alrededor:
sólo alguna vez una risa como un puñal que brilla un instante en las sombras,
algún chillido como un limón agrio que pone amarilla un momento la noche.
Y luego nada
Sólo la velocidad,
sólo el traqueteo de maderas y hierros
del tren,
sólo el ruido del tren.
Y esta mujer se ha despertado en la noche
y estaba sola,
y a mirado a su alrededor,
y estaba sola,
y ha comenzado a correr por los pasillos del tren,
de un vagón a otro,
y estaba sola,
y ha buscado al revisor, a los mozos del tren,
a algún empleado, a algún mendigo que viajara oculto bajo un asiento
y estaba sola,
y a gritado en la oscuridad,
y estaba sola,
y ha preguntado
quién conducía,
quien movía aquel horrible tren.
Y no le ha contestado nadie,
porque estaba sola,
porque estaba sola.
Y ha seguido días y días,
loca, frenética,
en el enorme tren vacío,
donde no va nadie,
que no conduce nadie.
Y ésa es la terrible,
la estúpida fuerza sin pupilas,
que aún hace que esa mujer
avance y avance por la acera,
desgastando la suela de sus viejos zapatones,
desgastando las losas,
entre zanjas abiertas a un lado y otro,
entre caballones de tierra,
de dos metros de longitud
con este tamaño preciso
de nuestra ternura de cuerpos humanos.
Ah, por eso esa mujer avanza (en la mano, como el atributo de una semidiosa,
su alcuza)
abriendo con amor el aire, abriéndolo con delicadeza exquisita,
como si caminara surcando un trigal en granazón
sí, como si fuera surcando un mar de cruces, o un bosque de cruces, o un nebulosa de
cruces,
de cercanas cruces,
de cruces lejanas.
Ella,
en este crepúsculo que cada vez se ensombrece más,
se inclina,
va curvada como un signo de interrogación,
con la espina dorsal arqueada
sobre el suelo.
¿Es que se asoma por el marco de su propio cuerpo de madera,
como si se asomara por la ventanilla
de un tren,
al ver alejarse la estación anónima
en que se debía haber quedado?
¿Es que le pesan, es que le cuelgan del cerebro
sus recuerdos de tierra en Putrefacción,
y se le tensan tirantes cables invisibles
desde sus tumbas diseminadas?
¿0 es que, como esos almendros
que en el verano estuvieron cargados de demasiada fruta,
conserva aún en invierno el tierno vicio,
guarda aún el dulce álabe
de la cargazón y de la compañía,
en sus tristes ramas desnudas, donde ya ni se posan los pájaros?


LLÉNATE DE MÍ
Llénate de mí.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrifícame.
Pídeme. Recógeme, contiéneme, ocúltame.
Quiero ser de alguien, quiero ser tuyo, es tu hora.
Soy el que pasó saltando sobre las cosas,
el fugante, el doliente.
Pero siento tu hora,
la hora de que mi vida gotee sobre tu alma,
la hora de las ternuras que no derramé nunca,
la hora de los silencios que no tienen palabras,
tu hora, alba de sangre que me nutrió de angustias,
tu hora, medianoche que me fue solitaria.
Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.
Yo soy esto que gime, esto que arde, esto que sufre.
Yo soy esto que ataca, esto que aúlla, esto que canta.
No, no quiero ser esto.
Ayúdame a romper estas puertas inmensas.
Con tus hombros de seda destierra estas anclas.
Así crucificaron mí dolor una tarde.
Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.
Quiero no tener límites y alzarme hasta aquel astro.
Mi corazón no debe callar hoy o mañana.
Debe participar de lo que toca,
debe ser de metales, de raíces, de alas.
No puedo ser la piedra que se alza y que no vuelve,
no puedo ser la sombra que se deshace y pasa.
No, no puede ser, no puede ser, no puede ser.
Entonces gritaría, lloraría, gemiría.
No puede ser, no puede ser.
Quién iba a romper esta vibración de mis alas?
Quién iba a exterminarme? Qué designio, qué palabra?
No puede ser, no puede ser, no puede ser.
Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.
Porque tú eres mi ruta. Te forjé en lucha viva.
De mi pelea oscura contra mí mismo, fuiste.
Tienes de mí ese sello de avidez no saciada.
Desde que yo los miro tus ojos son más tristes.
Vamos juntos. Rompamos este camino juntos.
Será la ruta tuya. Pasa. Déjame irme.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrifícame.
Haz tambalear los cercos de mis últimos límites.
Y que yo pueda, al fin, correr en fuga loca,
inundando las tierras como un río terrible,
desatando estos nudos, ah Dios mío, estos nudos,
destrozando,
quemando,
arrasando
como una lava loca lo que existe,
correr fuera de mí mismo, perdidamente,
libre de mí, furiosamente libre.
Irme,
Dios mío,
irme!

- "Fuego y Rozas".

LAMENTO
Este es el final de la historia de un hombre encendido:
natural, valeroso,
su memoria es un hacha de guerra.
Es tiempo de abrir el reposo,
el sepulcro del claro bandido
y romper el olvido oxidado
que ahora lo entierra.
Tal vez no encontró su destino el soldado,
y lamento no haber conversado con él,
y con una botella de vino
haber esperado en la historia que pasara algún día
su gran regimiento.
Tal vez aquel hombre perdido en el viento
hubiera cambiado el camino.
La sangre caída
le puso en las manos un rayo violento,
más de cien años
y ya no podemos mover su destino:
así es que escuchemos sin él y sin vino
en esta hora quieta
la historia de mi compatriota,
el bandido honorable
don Joaquín Murieta.
Se fue besando la tierra
donde dormía su esposa:
desarmado lo mataron.
Llevaba sólo una rosa
para Teresa, la muerta.
Se multiplicó la flor
con sus heridas abiertas
y dejó llena de rosas
la tumba de su Teresa.
Con una rosa en la mano
ha muerto Joaquín Murieta.
Murió como muere un rayo
y cayó junto a su muerta.
Tanto miedo le tenían
que se acercaban apenas
y disparaban aún
al cadáver de Murieta.
Y cuando ya se atrevieron,
para que no resucite,
le cortaron la cabeza
al muerto, en el cementerio.
Le cortaron la cabeza.
Al guerrillero caído,
le cortaron la cabeza.
Cuando ya no respiraba,
le cortaron la cabeza.
Pero, ay, aquella tarde lo mataron:
fue a dejar flores a su esposa muerta,
y de pronto el heroico acorralado
vio que la vida le cerró la puerta.
De cada nicho un yanqui disparaba,
la sangre resbalaba por sus brazos
y cuando cien cobardes dispararon,
un valiente cayó con cien balazos.
Y cayó entre las tumbas desgranado
allí donde su amor asesinado,
su esposa lo llamaba todavía.
Tanto miedo le tenían
al bravo Joaquín Murieta,
que cuando murió el valiente
y no tenía defensa,
del miedo que le tenían,
le cortaron la cabeza.
Tanto miedo le tenían
que cuando murió el valiente
y no tenía defensa,
del miedo que le tenían,
le cortaron la cabeza.
Le cortaron la cabeza.
Le cortaron la cabeza.


PUEDO ESCRIBIR
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: Ya noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos."
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasta el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque este sea el último dolor que ella me causa,
y estos sean los últimos versos que yo le escribo.

-Resurrección de "Ofelia".

“OFELIA”
GUIA DIDÁCTICA


TEXTO EXPRESIONISTA DE DÁMASO ALONSO “MUJER CON ALCUZA”
EN NUESTRO LARGO RECORRIDO POR ESPAÑA HEMOS SUGERIDO A PROFESORES REALIZAR UN EJERCICIO ANTES DE VER EL ESPECTÁCULO
QUE A RESULTADO SER DE UN ÉXITO ASOMBROSO.

LA BUSQUEDA DEL TEXTO EN SÍ EN ESTE CASO ACONSEJAMOS ESTE DE “OFELIA”. LA PARTICIPACIÓN DE UNOS VOLUNTARIOS PARA RECITARLO O LEERLO PUBLICAMENTE A SUS COMPAÑEROS Y UN DEBATE POSTERIOR SOBRE LO QUE DÁMASO ALONSO QUERRÍA TRANSMITIRNOS CON ÉL.

¿QUE REPRESENTA PARA LOS LECTORES O SEA CADA UNO DE ELLOS LA MUJER CON ALCUZA?
SE PUEDE DIVIDIR EN GRUPOS
UNOS PUEDEN BUSCAR EN LA BIOGRAFÍA DE DÁMASO SI TUVO RELACIÓN CON ESTA MUJER O REPRESENTÓ PARTE DE SU HISTORIA.
OTROS TRABAJAR LA POESÍA DICIENDO DONDE PONDRÍAN EN UNA DRAMATIZACIÓN ÉNFASIS.
FACILITA LA IMAGINACIÓN DEL ALUMNADO
POTENCIA LA CAPACIDAD DE GENERAR IMÁGENES
SE IDENTIFICAN CON UN TEXTO
BUSQUEDA DE LA EMOCIÓN PERSONAL


DÁMASO ALONSO (1898-1990)
Nació en Madrid en 1.898. Estudió Derecho y Filosofía y Letras. Discípulo y colaborador de Menéndez Pidal, fue catedrático de las Universidades de Valencia y Madrid. Pertenece a la Real Academia Española, de la que fue director, y a la de la Historia. En 1.978 recibió el premio Cervantes.

Su primer libro, Poemas Puros: Poemillas de la Ciudad (1.921), se caracteriza por un tono cándido, limpio y emocionado. Hay en él influencias de Machado y de Juan Ramón Jiménez, junto a vetas neopopularistas.

En 1.944 escribe Hijos de la Ira, obra fundamental de la posguerra, en la que se destaca una poesía desarraigada. Sus poemas están escritos en versículos obsesivos y alucinantes que recuerdan el ritmo de los salmos bíblicos.

Cuestionario sobre el "Poema Mujer con Alcuza"
Estudia la simbología.
Con qué enfoques filosóficos se podría relacionar esta poesía.
¿A qué esta criticando D. Alonso con este poema?. Razona tu respuesta.

Realiza un breve estudio sobre el lenguaje que utiliza.

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