R2D2 y El Caballero de la Triste Figura

Después de protagonizar toda la saga de películas de Star Wars, R2D2 llega a Madrid. Este androide, junto a Ricardo Frazer, revisará la historia que cambió el rumbo de la literatura, la de EL QUIJOTE.

R2D2 sale de la gran pantalla, toma las riendas en esta divertida versión del clásico de Cervantes y acaba, como Sancho Panza, nombrando caballero al Quijote. Se origina, así, un pulso entre la inteligencia humana y la artificial, una suerte de duelo interpretativo sobre las tablas lleno de humor, magia y locura. Los momentos desternillantes se suceden para deleite de grandes y pequeños.

El prototipo que se presenta en España es el único del molde original que tiene un cerebro computarizado avanzado. Es un robot real, su “cuerpo” está totalmente motorizado y está firmado por George Lucas, su creador, y por Kenny Baker, el fallecido actor que le da vida en la película.

R2D2 y Ricardo Frazer llevan 12 años surcando los escenarios. Durante todo este tiempo, más de un millón de espectadores han disfrutado con esta singular entrega teatral.

La Prensa Dice…

ARTEZ BLAI (LUIS ARTURO HERNÁNDEZ)

Originalísimo pulso dramático entre el Hombre y la Máquina, la obra R2 D2 y el Caballero de la Triste Figura es una libérrima versión del Quijote en singular duelo teatral con R2D2, protagónico de la saga de películas de Star Wars de Hollywood, de la mano del argentino Frazer, dirigido a jóvenes espectadores en un intento de acercarles la obra de Cervantes”.

El monólogo de un actor que ensaya el último capítulo del Quijote, interrumpido por su ayuda de cámara –el auténtico R2 D2 Robot del cine-, desencadena un espectáculo en que la vehemencia emotiva, los sentimientos y nobles ideales de Fraternidad Universal del actor hallarán su contrapunto humorístico en la datofágica racionalidad programada y la insensibilidad del robot y sus réplicas –no en balde es un replicante humanoide- de un “curioso impertinente” tan atorrante como simpático. Dialéctica entre el mundo ilusorio de la fantasía y el pragmatismo realista encarnado en el juego teatral del cálido humanismo de papel de la obra literaria con las nuevas tecnologías y su servidumbre del Mercado.

La habilidad y la inteligencia dramática de Frazer, autor también del texto, al atribuir al robot la jerga coloquial juvenil -con la guasa y el desparpajo de un “amiguete” de Santiago Segura-, logra que el espectador se identifique desde el inicio con la “cabeza parlante” “jamada” por la Información consiguiendo después, a medida que R2D2 se humaniza, dar el salto de gigante que va de la presunta germanía actual a la Hermandad del ser humano; de la pícara asepsia emocional a la caballerosidad de Ricardo, corazón -de león-; de la alineación vulgar a la noble enajenación, de los altos instintos a los bajos ideales y de la robotización de la juventud a su quijotización”.

El Día de Santa Cruz de Tenerife (23 DE ENERO DE 2007)

“Ricardo Frazer lleva hoy al IES La Laboral una imposible mezcla de géneros con la obra “Robby Robot y el caballero de la triste figura”, que hermanará a Don Quijote con el mítico autómata de la película “Planeta prohibido” (1956), algunas de cuyas partes fueron adquiridas por el actor tras la destrucción del original.”

(…) Desde el entorno de la obra se asegura que uno de los principales logros de Frazer es “haber convertido a Robby en un auténtico autómata”. De hecho, “cuando compró las piezas del robot lo hizo pensando en esta singular versión de El Quijote, de modo que él mismo se encargo de convertir a su Robby en un verdadero autómata” (en la película de 1956 sólo era una carcasa de cartón piedra). El productor y amante de los robots de ficción Fred Barton es el poseedor de los restos de la pieza original, que también ha restaurado completamente”.

EL IDEAL DIGITAL (GRANADA, 2 de febrero de 2006)

(…)“En el escenario, el excéntrico Frazer y Robby mantienen frescos diálogos en los que se intercalan largos pasajes textuales de la obra de Cervantes. ‘Robby Robot y el Caballero de la Triste Figura’ arranca con una magnífica interpretación del final del Quijote, «de cuando toma conciencia el tío de que estaba loco y de que todo era irreal», aclara el único ser humano en escena. Es el único, pero la llena”. (…)

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